05 de Octubre de 2016

DE LA ROMPIENTE DE DÍAS E IDEAS
Guillermo Alonso Meneses

Tijuana ha sido una ciudad que históricamente ha estado familiarizada con inmigrantes y migrantes: los primeros llegaban del sur de la República para establecerse en ella, los segundos llegaban hasta ella para de aquí cruzar a la próspera y mundialmente famosa California. Prácticamente, entre 1966 y 1996, esta ciudad fue el principal trampolín para cruzar la frontera sin documentos e ir a trabajar a los Estados Unidos. Anteriormente, Ciudad Juárez fue la puerta de entrada, posteriormente en 1998 lo fue un corredor de Sonora que va desde Sonoíta, Sásabe, Nogales y Agua Prieta, hasta que en el 2013 el corredor de Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros volvió a atraer un flujo migratorio principalmente de centroamericanos.

Los primeros haitianos aparecieron a finales del mes de mayo y se presentaron en el paso peatonal de San Ysidro, junto con migrantes procedentes del sur de México. A medida que pasaron los meses de verano su número aumentó y asimismo su presencia por fuera del desayunador salesiano. Pronto, junto a la habitual población de deportados recientes o veteranos y pobres en situación de calle [homeless], la presencia de una población de origen afro procedentes de Haití y en menor medida de países del África subsahariana se hizo patente para sorpresa de propios y extraños. La mayor parte de ellos entran por Tapachula y proceden de Brasil, ya que en la ciudad de Sao Paulo está la mayor colonia de Suramérica. Aunque también hay colonias de inmigrantes haitianos en ciudades como Santiago de Chile o Caracas. Los primeros haitianos entraron en México de la misma manera que los miles de cubanos que entre febrero y abril de este año se vieron varados en Costa Rica ante la negativa nicaragüense de dejarlos transitar para llegar a México y desde aquí, por los puentes con Texas, entrar a Estados Unidos donde automáticamente se les otorgan permisos y ayudas.

El caso de los haitianos, sin embargo, ha resultado ser algo excepcional. Siendo igualmente excepcional el cruce de decenas de miles de brasileños que en los años 2004 y 2005 utilizaron México para entrar a los Estados Unidos. O los grupos de refugiados sirios que entraron a Estados Unidos por México en noviembre del 2015. De igual forma, en los años 2000 y 2001 en esta ciudad fueron descubiertos más de un centenar de iraquíes cuyo destino era los Estados Unidos y por aquellos años también fueron detenidos varios grupos numerosos de chinos.

Pero ahora llama poderosamente la atención que desde un primer momento los haitianos sabían que tras entrar por Tapachula, tenían que venir a Tijuana y evitar la ruta más corta por Veracruz y Tamaulipas donde los crímenes contra migrantes son cotidianos y se narran experiencias de auténtico horror y torturas sádicas. La ruta  Tapachula/Tijuana es la más larga y cara pero la más segura. Y ellos lo sabían: alguien los informó correctamente.

Las primeras noticias que datan del mes de mayo, ya informaban que habían haitianos y personas provenientes de países africanos como República Popular del Congo o Senegal, y, lo que también fue constatado por periodistas, mantenían comunicación con sus allegados por medio de teléfonos celulares y computadoras a través de redes sociales como Facebook. Es decir, la información pronto fluyó rápida y precisa desde Tijuana hacia Sao Paulo, que es la ciudad con mayor número de haitianos en Brasil. Y aunque Haití es uno de los países más pobres del mundo y el más desigual -hay un abismo entre los más ricos y los más pobres-, lo cierto es que quienes llegaron a Tijuana pudieron costearse el viaje gracias a que previamente habían podido trabajar en Brasil [mayoritariamente], a donde comenzaron a llegar un par de años después del terremoto de enero del 2010.

La situación actual en Tijuana es de clara crisis migratoria y emergencia humanitaria, porque se habla de más de 5000 personas. Siendo la solidaridad civil una de las gratas noticias y la incapacidad gubernamental para manejar este tipo de crisis, que ya no extraña a nadie. Y desde Tapachula nos dicen que siguen llegando. Según colegas del Colegio de la Frontera Sur, los haitianos que ahora están en Tijuana, fueron vistos hace un mes en Tapachula, donde igualmente causaron sorpresa y donde existe un problema, una crisis similar a la de Tijuana; por mucho que allí estén solamente de paso.