cultura | 27 de Junio de 2019

Pepe Kotori, con su esposa, en el festejo de 25 años. Foto Cortesía

Por

Por 

Indira Mata Plascencia

Mexicali, 27 de junio.- Historias de éxito empresarial hay muchas, pero sin duda la de José Juan Contreras Salcedo es particular, porque inició en un típico carro ambulante frente a su casa vendiendo cajitas de sushi a 17 pesos, hasta convertirse 25 años después en un próspero empresario de la cadena de restaurantes de comida japonesa denominada Kotori.

Ese puesto ambulante se trasladó a un pequeño local en unos cuantos meses, en el perímetro de su mismo fraccionamiento y tras aclientarse fue en 1998 cuando logró rentar el primer local sobre la avenida Lázaro Cárdenas, haciendo realidad el sueño de instalar un restaurante japonés.

El arte de la comida japonesa lo inició cuando cruzaba “de espalda mojada” la frontera para trabajar, de jueves a domingo, en el vecino país mientras cursaba su carrera de contador público y cumplía el compromiso que tenía ante su mamá, de concluir una carrera universitaria.

“Como cualquier emprendedor viví de todo –recuerda con entusiasmo y nostalgia– porque trabajé primero como lavaplatos en el hotel de Palm Springs y después ayudante de cocinero, hasta que logré preparar, con el ritual correspondiente, el tradicional Teppanyaki frente a los comensales”.

Pepe Kotori hoy habla en tono reflexivo sobre esa época, porque también enfrentó la discriminación, el racismo y el rechazo de clientes que se negaron rotundamente a que un mexicano les cocinara comida japonesa. “En más de una ocasión llamaron al gerente para pedir otro tepenyakero por ser de origen mexicano...”

Pero al estar celebrando 25 años de la cadena restaurantera Kotori, habla con orgullo de los esfuerzos y “la carrilla de cuando me tenía que encargar de todo –excepto el manejo de los cobros y la caja registradora a cargo de su esposa Mayra y la preparación de las salsas que hasta la fecha su mamá– quien a sus 78 años es la responsable de cocinar para la cadena de restaurantes en Mexicali, San Luis Río Colorado y Tijuana”.

En el testimonio de su historia resalta un sin número de satisfacciones, entre ellas el crecimiento paulatino de lo que está a punto de convertirse en una franquicia y su expansión a nuevos restaurantes en las ciudades vecinas de Estados Unidos, ahora bajo la dirección de sus hijas.

Consciente de los nuevos retos, ha regresado a las aulas para estudiar una maestría en administración de empresas y trata de adaptarse a la modernidad digital en los servicios restauranteros.

Habla, sin ningún alarde, de los premios y reconocimientos que como empresario y emprendedor se le han otorgado durante los últimos años, en las vecinas ciudades de California.

Refiere la satisfacción de lograr, de manera constante, la innovación de platillos orientales, así como brindar trabajo y apoyo a la centena de colaboradores que tiene, entre quienes se cuentan a varios fundadores. 

“Allá donde alguna vez enfrenté discriminación por ser de origen mexicano, ahora recibo reconocimientos como empresario y emprendedor, lo que me permite, con humildad, dar un testimonio de éxito.”