cultura | 23 de Junio de 2019

Ciudad Universitaria (CU) forma parte de la documentación del México moderno. Foto Cristina Rodríguez / La Jornada

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Redacción / La Jornada

Ciudad de México, 23 de junio.El próximo 28 de junio, el campus central de Ciudad Universitaria de la UNAM, cumple 12 años de haber sido inscrito dentro de la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO. Desde 2007, se unió al selecto grupo de universidades del mundo que cuentan con esa distinción, que son 4, y en una de las dos que corresponden al modernismo del siglo XX.

El organismo internacional estableció que aquí “se integran el urbanismo, la arquitectura, la ingeniería, el paisajismo y las bellas artes, asociando todos estos elementos con referencias a las tradiciones locales. El conjunto encarna valores sociales y culturales de trascendencia universal y ha llegado a ser uno de los símbolos más importantes de la modernidad en América Latina”.

Para lograr la declaratoria se cumplieron tres criterios determinados por la UNESCO, entre ellos representar una obra maestra del genio creativo humano.

Ciudad Universitaria (CU) forma parte de la documentación del México moderno, de esta idea de un país que es producto de su historia, con un futuro promisorio basado en la educación y la formación integral de los estudiantes. “Ése es el proyecto que finalmente materializa el campus”, afirmó Marcos Mazari Hiriart, director de la Facultad de Arquitectura (FA).

El ex director de la misma facultad y entonces encargado de Proyectos Especiales de la Rectoría, Felipe Leal Fernández, señaló que para la UNAM, CU es un elemento de identidad. “En el imaginario colectivo, cuando se piensa en la Universidad, automáticamente se asocia al campus central y sus edificios, como la Biblioteca Central. Es un sello que, además, le da enorme dignidad porque es un conjunto extraordinario”.

El experto agregó que la característica fundamental es la conjunción entre el arte, las ciencias y las humanidades. Están presentes el México antiguo, pero también el moderno, las tradiciones plásticas y la arquitectura a cielo abierto, los espacios públicos. Aquí, aseguró, se integran la naturaleza, el paisaje y el muralismo.

En Christchurch, Nueva Zelanda, donde en aquel entonces se realizó la 31ºAsamblea del Comité del Patrimonio Mundial del organismo, Leal Fernández destacó el hecho de que la excepcionalidad de CU radica en que logró amalgamar la tradición con la vanguardia del momento, lo local con lo universal. “El paisaje es determinante en su estructuración: la armónica disposición de sus edificios hace que se aprecie como un todo y no como la suma de elementos aislados”.

Mazari explicó que el campus original, declarado Patrimonio Mundial, incluye más de 50 edificios en una superficie de 176.5 hectáreas. Tiene como límite, hacia el poniente, al Estadio Olímpico; al sur, los Frontones y la Zona Deportiva; al oriente, la Facultad de Medicina; y al norte, los edificios de las facultades de Filosofía y Letras, Derecho, Economía y Odontología.